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Artículo: El amor como ritual: una celebración de lo que nos sostiene

El amor como ritual: una celebración de lo que nos sostiene

El amor como ritual: una celebración de lo que nos sostiene

El amor no es una fecha en el calendario.
No es solo una promesa, ni un gesto romántico, ni una palabra dicha en voz alta.

El amor es una fuerza antigua.
Es lo que nos ha mantenido vivos desde el principio de los tiempos.

Amor es cuidar.
Amor es agradecer.
Amor es reírnos de nosotros mismos.
Amor es perdonar.
Amor es volver al cuerpo cuando la mente se dispersa.
Amor es elegir, una y otra vez, lo que nos nutre.

Celebrar el amor es recordar que estamos aquí para sentir.

Las muchas formas de amar

A lo largo de la vida, aprendemos que el amor no se expresa de una sola manera.
A veces es presencia silenciosa.
A veces es una carcajada compartida.
A veces es un límite puesto con compasión.
A veces es una mesa servida con cuidado.
A veces es una taza caliente sostenida entre las manos.

Amamos cuando escuchamos.
Amamos cuando honramos nuestros ciclos.
Amamos cuando cuidamos nuestra energía.
Amamos cuando nos permitimos descansar.

Y también amamos cuando elegimos conscientemente lo que llevamos a nuestro cuerpo.

El cacao: un alimento para el corazón

Desde hace miles de años, el cacao ha sido mucho más que un alimento.
Para las culturas originarias de Mesoamérica, el cacao era sagrado:
un puente entre lo humano y lo divino,
un símbolo de fertilidad, abundancia y vida,
un alimento reservado para rituales de celebración, unión y agradecimiento.

El cacao acompañaba nacimientos, transiciones, encuentros importantes.
Se bebía para abrir el corazón, para fortalecer el espíritu, para recordar la conexión con la tierra.

No era un lujo.
Era un acto de devoción.

Ritual, cuerpo y presencia

Hoy, en un mundo que se mueve rápido, el ritual vuelve a ser un refugio.
No como algo rígido o solemne, sino como un gesto sencillo que nos regresa a nosotros mismos.

Preparar cacao puede ser un ritual cotidiano:
molerlo, calentarlo, servirlo con intención,
respirar antes del primer sorbo.

Ese momento —aunque dure solo unos minutos— es una forma de amor propio.
Una pausa para sentir.
Una elección consciente de nutrir el cuerpo y el alma.

Amar nuestra existencia humana

El cacao nos recuerda algo esencial:
sentir es seguro.
habitar el cuerpo es un regalo.
estar vivos es motivo suficiente para celebrar.

Amar nuestra existencia humana implica abrazar lo que somos:
nuestra luz y nuestra sombra,
nuestros ciclos,
nuestros procesos,
nuestras contradicciones.

El amor no es perfección.
Es presencia.

Celebrar el amor, todos los días

En María Cacao creemos que el amor se cultiva.
Que se practica en lo cotidiano.
Que vive en los pequeños gestos repetidos con intención.

Cada taza de cacao es una invitación a volver a ti.
A honrar el cuerpo.
A agradecer la vida tal como es.

Que este sea un recordatorio suave:
el amor no siempre grita.
A veces simplemente se bebe, despacio.

Con amor,

María

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